Conducir seguro en invierno

23 octubre, 2015

El invierno…lluvia, nieve, granizo, carreteras heladas y de noche a las 6 de la tarde. ¿Y si te pilla un temporal conduciendo? A continuación te explicamos algunos consejos que va bien recordar para adaptar la conducción en caso de climatología adversa y estar preparado ante imprevistos. Lo principal es una correcta puesta a punto:

Revisar el vehículo: Comprobar el sistema de refrigeración, los niveles de líquido anticongelante (añadir también al líquido limpiaparabrisas), aceite, líquido de la dirección, comprobar que el dibujo de los neumáticos no está muy desgastado, así como el alumbrado, frenos y escobillas.

Usar el cinturón de seguridad: No repetiremos lo fundamental del uso de este sistema de seguridad pero en caso de nieve o hielo si cabe lo es aún más.

Conducir con suavidad: Adecuar la velocidad a las condiciones y no realizar cambios de dirección o volantazos. Si tuviésemos que realizar un giro de volante brusco o rápido, el vehículo comienza a realizar subvirajes, y hay que corregir la dirección realizando movimientos armónicos de un lado a otro hasta detener el vehículo. Nunca debemos intentar frenar con las ruedas fijas, ya sea rectas, hacia la izquierda o a la derecha.

Mantener la distancia de seguridad: En situaciones de climatología adversa, la distancia debe aumentar considerablemente, ya que el tiempo que tardamos en detener el vehículo, sobre nieve o hielo, es mucho mayor que en seco.

Uso de cadenas o neumáticos de invierno: cuando circulemos por carreteras de montaña, o vías cubiertas por nieve o hielo con adherencia inexistente. Ante situaciones de riesgo, la autoridad competente puede prohibirnos la circulación en caso de no disponer de dichos dispositivos.

Iluminación: Favorece nuestra visión así como la de ser vistos por otros conductores, y recomendamos el uso de lasluces antiniebla o de largo alcance evitando el deslumbramiento.

Equipamiento: Se recomienda llevar en el vehículo una linterna, un par de mantas, chalecos reflectantes, abrigos que incluyan reflectores, vestimenta cómoda, rascador para quitar el hielo de los cristales congelados. Un truco: si no tenemos rascador debemos rociar el cristal con alcohol de quemar y rascar con una tarjeta de crédito.

Otras recomendaciones: Consultar el estado de las carreteras previamente al viaje, llenar el depósito, al aparcar dejar los limpiaparabrisas levantados para evitar que el peso de la nieve los rompa, si aparca y va a nevar no poner el freno de mano sino una marcha metida, utilizar el climatizador o aire acondicionado con aire caliente para evitar que se empañen los cristales por el cambio de temperatura interior/exterior, y si se congela la cerradura, calentar la llave con un mechero e introducirla lentamente.

Conducción según la climatología

Lluvia: se recomienda circular lentamente y en primera por una zona anegada por agua, para evitar que el motor se moje y se pare. Debemos tener especial cuidado con los frenos ya que no suelen funcionar correctamente cuando las ruedas están empapadas. Evitar tramos inundados y si el agua llega más allá de las rodillas abandonar el vehículo. Ante el efecto aquaplaning hay que levantar suavemente el pie del acelerador y sujetar con fuerza el volante, pero nunca frenar. Hay que tener en cuenta que las primeras gotas mezcladas con el polvo y la suciedad de la calzada convierten el firme en deslizante.

Niebla: Lo primero es aumentar la distancia de seguridad, reducir la velocidad, encender las luces antiniebla y circular fijándose en las líneas de la carretera. Si circulamos con lluvia o niebla, no hay que acercarse al vehículo precedente para evitar el “efecto spray” (lluvia pulverizada y sucia que va a parar a tu parabrisas).

Viento: Con viento muy fuerte, debemos aminorar la velocidad y sujetar con firmeza el volante, especialmente si se está adelantando a un vehículo de gran tamaño. En estas situaciones, mantener un elevado número de revoluciones en el coche para que la fuerza del motor ayude a mantener la trayectoria.